¡El juego es parte de la vida de todas las personas! ¿Recuerdas cuando eras niño y te encantaba salir a jugar con tus amigos, o esperabas con ansias el recreo para patear el balón, brincar la cuerda o cantar canciones mientras tratabas de no equivocarte en el juego de palmas? ¿A qué jugabas? ¿Con quién? ¿Cómo te sentías? A veces hasta parecía que el tiempo no existía… podías pasar horas jugando lo mismo. Jugar significa explorar, descubrir, entender… y en la mayoría de los casos, ¡divertirse! Cuando tus hijos juegan, aprenden sobre el mundo en el que viven, aprenden de los demás y de la vida misma. A través del juego pueden experimentar distintas formas de ser, de seguir reglas… e incluso de romperlas. El juego es esencial para el desarrollo humano. Existen tantos juegos como personas en el mundo, porque solo se necesita un poco de imaginación y creatividad para inventar uno nuevo en segundos. Como padre, tienes el regalo de ser su primer compañero o compañera de juegos. Al jugar juntos, construyen un lazo de confianza que les ayuda a sentirse seguros y fomenta un apego seguro. Pero, ¿qué tipo de juegos pueden ayudar realmente a su desarrollo?